No es pais para madres

Divagaciones de un domingo por la mañana y otras leches

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Lo que me gusta a mi un domingo por la mañana soleado no lo sabe nadie. Y si hace un poco de fresquito mejor que mejor.

Es lo bueno de la mancha, ya puede hacer un “biruji” de la leche que el sol sigue alumbrando los corazones mancheguiles. Y eso me pone de buen humor.

Recuerdo los domingos cuando nos tocaba con mi padre. Me encantaban. Nos levantábamos y mi padre iba a por churros para desayunar mientras mi hermano y yo le esperábamos impacientes en casa. Era una eterna espera que se recompensaba en cuanto me metía una porra casi entera (con perdón) y la engullía sin apenas pestañear. Luego nos hacía ir andando hasta el mercadillo. Más de media hora de camino hasta llegar ahí.

Nos daba 100 pesetas y nos comprábamos lo que queríamos en los puestecillos que había de toda clase. Recuerdo como me llamaban la atención los sujetadores y la oronda mujer que los vendía a voces.

Vendo barato señooooora barato, oiga. Buen, bonito y baraaaaaato. Oye guapa comprame aaaaaaargo, guapetona que lo vendo baraaaaaato.

Yo me empeñaba en probármelo encima de la ropa hasta que sorprendí a dos señoras riéndose de tal patético intento por ser mujer antes de tiempo. Me sentó mal, era una niña muy dramática. No lo volví a hacer.

Luego era la hora de comprar la comida, ibas por los puestos de las aceitunas y demás encurtidos los cuales siempre te dejaban probar. A mí me entraba cada vez más hambre.

Luego tenías que volver andando, otra media hora y a esperar en casa a que papá tuviera la comida. Cuando al fin estaba lista yo me la tragaba sin apenas masticar.

Hasta aquií nada raro, ¿no?. Lo interesante de todo es que yo tenía muchos problemas con la comida, todo me daba asco. Absolutamente todo. Era entrar en contacto cualquier comestible en mi paladar que no fuera alguna chuche o, en su defecto, un petisuis, y entrarme ganas de vomitar como la niña del exorcista.

Mi padre era la única persona que conseguía que comiera con hambre. Más tarde descubriría que todo el protocolo de los domingos era un plan para que comiera bien. El andar tantos kilómetros, el implicarme en la compra de la comida, el tener que esperar para comer después de haber tenido que volver a andar de nuevo hasta casa. Y luego la presentación del plato. Siempre formaba con la comida alguna carita sonriente que me hacía adorar la comida y no pensar en que los ingredientes me podían dar “asco”.

De esta manera y con mucha paciencia y cariño, mi padre fue el único que logró que se me quitaran muchas de las tonterías que tenía con la comida. Aún así, hoy día me quedan algunas, pero ya puedo decir que como practicamente de todo.

Es curioso, porque en otras cosas era un desastre… Recuerdo un verano en mi pueblo que se le olvidó echarme ropa interior en la maleta y me tiré todo el mes de agosto con los calzoncillos de mi hermano.

No todo iba a ser perfecto…

Y tras estas divagaciones paranoicas domingueras os dejo con el post que escribí el otro día. Ya sabéis lo pasional que soy y lo extremista que puedo llegar a ser tanto para lo bueno como para lo malo. Nunca me toméis muy en serio. Este post solo lo escribí para desahogarme. En general, estoy fenomemal con mi vida. Pero toda luz tiene sus sombras.

(…)

Uff… Cuanto polvo, ¿no?

Por donde empezar…

No es bueno escribir este post después de no haber pegado ojo en toda la noche. El sueño desde que nació Diego, y algunos meses antes cuando estaba todavía en modo mamut, que tengo que soportar haría palidecer a los torturadores de Guantánamo. Un día quise grabarme pero tuve miedo de ver el vídeo y darme tanta pena a mi misma que no poder seguir después con mi vida de una manera digna. A veces la ignorancia es la mejor solución.

He tenido toda clase de maternidades en mi experiencia de casi 10 meses como tal. Algunas veces he estado más cerca de Carlos González, para que me entendáis bien, y otra he sido muy de Estivill. ¿Cuál me ha funcionado? Todas y ninguna. Cada una en su momento me han ido bien y otras no he sabido ni cuál escoger. He llegado a querer tirarlo por la ventana. Y qué os voy a decir… Me siento cada segundo mal por ello.

Un bebé te pone al límite, te rebaña como si fueras un kiwi, te estruja, saca lo peor y lo mejor de ti en cuestión de segundos. Mi frase favorita estos meses: “es que es tremeeeeeendo”

Nunca he sido tan feliz y nunca he pensado que se me han dado tan mal las cosas. La vida no te cambia de repente cuando te ponen a tu bebé calentito y mojado sobre tu pecho desnudo. La vida te va cambiando poco a poco, avanza inexorable hacía limites insospechados, no puedes pararlo. Es lo que hay. Lo hace ante tus ojos y cada vez ríe más fuerte.

Descubres la capacidad que tiene tu cuerpo para aguantar sin dormir en condiciones normales día tras día, y seguir, seguir y seguir porque hay una personita que depende de ti y no entiende de cansancio. Él tiene que comer, tiene que descansar, asearse, reír y jugar, y un largo ect que da vértigo pensar.

Te echas la siesta, feliz porque podrás descansar aunque sea media hora después de una noche toledana. Lo ves dormidito y lo amas en silencio con todas tus fuerzas. Caes rendida en cuestión de segundos pero sólo otro par de segundos más le bastan a tu criatura para volver a despertarse. Los dientes, la tripa, el culo, una pesadilla, mimos, no sabes qué le pasa pero estás aún dormida y te cuesta pensar. No hay tiempo, cada vez llora más fuerte. Lo coges y se acabó la siesta, el descanso, el sueño y todo. Te tienes que espabilar porque algo tendrá que merendar. Luego tienes que arreglarte para ir a sacarlo a dar una vuelta. Tienes la tentación de llamar a algún abuelo para que “vea a su nieto” un rato. Pero recuerdas que trabajas todas las mañanas de lunes a domingo, y alguna que otra tarde. Te apetece salir con él, piensas. Mientras divagas, él te mira, con su único diente superior, y se te pasa todo. Estás descansada, ni rastro de sueño, y preparas mentalmente una ruta lúdica por un par de parques que tienes al lado para pasar un rato divertido con él.

Vuelves a casa, y vuelta a la rutina. Le bañas mientras te das cuenta que a la bañera-cambiador le quedan “dos telediarios”. Tu hijo a descubierto que lo más fascinante de este mundo es comprobar como puede conseguir que haya más agua fuera de la bañera que dentro. Y te descojonas porque ves que cada vez está más despierto y te consuela. Porque las primerizas queremos súper bebés. Loros con carne humana que haga todas las gilipolleces que sepan aprender y a poder ser antes que cualquier bebé del parque. Así podrás amortizar las noches sin dormir, el cuerpo estufa que se te queda después del parto y las tetas que te arrastran por el suelo sin que haya sujetador que pueda protagonizar Blanca Suarez en la tele que las ponga en su sitio.

Cuando termina el baño, el angelito que estaba encantado chapoteando se vuelve satanás en cuanto advierte que su cabeza roza el cambiador y ve que se va acabando el día y toca cenar y dormir. Cada vez es más dificil ponerle el pañal, vestirle o echar crema a la mini reencarnación de Houdini que tiene delante.

Le das la cena, le subes a 200 la papilla con la esperanza de que duerma de un tirón ante tal cebe, pero no es así. Recuerdas las palabras de una sabionda de internet diciendo que es bueno cenar con ellos. Y qué ceno? qué es lo que me da tiempo a hacerme de cena mientras lucho por un niño que no sabe qué es lo que tiene más, si hambre  o sueño? Mientras apago el rugido de mis tripas con las cucharadas de papilla que se empeña en dejarse a medias, vamos terminando la cena y lo metemos en su cuna, con pocoyó para que le atonte un poco el cerebro. Vuelve la sabionda en tu cabeza diciéndote que es mejor que juegues con ellos o que se entretengan con otra cosa que no sea la tele. La callas metiéndote en la boca cualquier cosa que encuentras por la despensa. Pero te das cuenta que sigues gorda y continuas sintiéndote mal, por lo menos no es por algo relacionado con la crianza de tu hijo.

Terminas de cenar deprisa y corriendo porque el gordi empieza a reclamar a Morfeo. Vas, le das la teta con la luz apagada, con la casa en silencio y por fin reina toda la paz que debe reinar en una casa. El tiene los ojos vueltos de puro gusto. Tu aguantas como puedes porque ya empieza a hacerte daño con el diente.

Se te vuelve a pasar por la cabeza el dejar ya de darle el pecho. Estás harta. Pero recuedas que lo mejor es mínimo hasta el año. Aguantarás, por él, como lo harás con muchas otras cosas o casi como con todo. Sin rechistar, asumiendo que ahora él es lo primero.

Te acuestas y a la hora y media empiezan los lloros, los paseos hasta la cuna, las discusiones con tu hombre. Y la noche la pasas entre durmiendo a tu hijo, porque solo te quiere a ti por la noche ( y mayor parte del día) y el resto de bronca con el hombre con el que te casastes y con el que llevas meses sitiéndo que se aleja, que lo nuestro se ahoga en un mar de reproches. Que nuestra boca se llena de “porque tú”.

¿Y con quién hablas de esto? Con tus amigos que acaban de salir de casa gracias a que encabezan la generación perdida de este país?, que si tienen trabajo es de milagro? que no entienden el por qué no puedo salir más tarde de las nueve, que el que “por un día que el niño se acueste tarde no pasa nada” no vale?.

¿Lo pagas con tu hijo que no tiene la culpa de nada? ¿con tu madre que se vanagloria cada vez que el niño come 20 gr más de papilla que le ha hecho ella que la que le hago yo? Con la vecina que me mira mal porque tengo que irme a trabajar y porque tengo una chica que me ayuda en casa unas horas?

Y sabes que todo lo ves así por la grave falta de sueño que tienes. Que otro días todo esta bien, la casa ordenada y limpia, el crío descansado y calmado, el marido atento y comprensivo, el trabajo hecho y reconocido. El parque limpio de yonkis y la cena del chino a punto de llegar.

“Son días” te repites… Y es cierto. Pero hay algo que sabes en tu interior y que te preocupa, te alegra que te preocupe porque eso quiere decir que te asusta y que quieres ponerle remedio antes de que sea demasiado tarde. Te das cuenta que tu relación no es que no sea perfecta, nunca lo ha sido y eso te ha tranquilizado siempre, llevas tatuado un circulo Enzo por algo, es que ves que se puede ir a la mierda. Que tiene fisuras que puede que no se cierren. Que cada día es una lucha por todo y que sigues siendo una mujer y una esposa, y esas dos cosas antes de ser madre. Pero cuesta mucho aparcar a veces tu faceta de madre.

Quizás sea tu culpa, ¿otra culpabilidad más? Voy a poner un quiosco.

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  1. Busca un libro que se llama “donde esta mi tribu” de Carolina del Olmo, te va a encantar… Por lo demás ánimos, a veces parece que la maternindad es un “y yo más” pero nosotras hemos tenido muchos bajones -imagínate todo eso pero sin una abuela de quien tirar, ni un familiar al que pedir una ayuda, y haciendo malabarismos con los horarios de trabajo para que la mañana se encargue el y las tardes yo, te hacen sentir lady halcón-. Total, que a mi me salvó la vida la comaternidad y encontrar un grupo de madres con las que compartir todo esto…

  2. Que espabilado tu padre para hacerte comer, me lo apunto jaja. En cuanto a lo demas, te entiendo perfectamente, aunque no sabes la penita que me da leer lo de cuando te ponen su cuerpecito caliente y húmedo sobre tu pecho desnudo, cada vez me doy mas cuenta que mi parto no fue respetado por nadie, yo iba camino del paritorio preguntando si me desabrochaba ya el camison por el pecho (ya sabes k después de k te vea todo el mundo el chichi se pierde la vergüenza) y me decian que no hacia falta, ahora entiendo k era pq la iban a sacar con una maniobra de esas “prohibidas”, llevarsela detras de donde yo estaba a limpiarla y después de hacer entrar al padre porque no lo dejaron entrar al parto, darmela envuelta en una mantita para que segundos despues se la diera a su padre por miedo a ke se me cayera de lo mareada k estaba x la maldita maniobra y encima siempre me sentire mal por no haberla cobijado en mis brazos nada mas nacer. Y todo el mundo hace las cosas mejor que tu, siempre llevas a tu hij@ demasiado abrigad@ o demasiado fresc@ o le das demasiado el pecho o ha estado muy poco tiempo mamando o es maliiisimo k coleches o ke necesites una mochila de mas de 20 euros para portear y te preguntas cuando cojones se daran cuenta que esos comentarios lejos de ayudarte te hunden mas? Y lo de la pareja…se resiente muchísimo, aunque yo creo que eso empieza antes, con la convivencia y echas de menos hasta vivir lejos. Bueno, seguiria pq son meses, AÑOS que te ponen la cabeza calentita y sientes k necesitas reventar y contarselo a alguien pq si sigues guardandotelo vas a acabar de psiquiatra y que ni siquiera cuando explotas y lo cuentas obtienes el resultado que deseas y necesitarias que viniera alguien de fuera a decirle, hazle caso por una puñetera vez que entre todos vais a conseguir que pierda la cabeza. Solo puedo decirte que si necesitas con quien desahogarte ya sabes donde estoy que nadie te va a entender mejor que quien tiene una situacion similar. Besitos guapa y bienvenida de vuelta!!!

    • No sabía nada de lo de tu parto, CUENTAMELO!!! y lo de las opiniones de la gente pues eso, que es increíble que la gente se tome ese tipo de licencias. Incluso opina gente que no tiene ni hijos. Pero eso si que lo he aprendido yo desde que soy madre, me cuido mucho de opinar o de juzgar. Hay que tener mucho cuidado. Lo dicho, ya está tardando en contármelo por privi aunque sea

  3. Hola de nuevo!!!!
    La verdad es que se te echaba de menos ehh.
    Hay que ver como son los papis, se las sabían y se las siguen sabiendo todas. No se si nunca llegaré a la altura de los míos, los veo tan y tan diferentes…

    UF, no sabes lo que te entiendo… Parece que una vez que tienes un niño/a, todo va a ser súper mega bonito, que vas a dormir todas las noches de un tirón, que prácticamente se van a poner los pantalones solos y que el pañal es cosa de dos dedos… Que van a comer como si no hubiera un mañana y sin rechistar… Y cuantas cosas más que tu misma ya sabes.
    Y claro quien diría que una vida tan sencilla iba a hacer mella en tu relación? La cual iba a ser todo achuchones, arrumacos, amor, comprensión… Pero tampoco es así, lamentablemente…
    Esto es muy muy duro, y las películas hacen mucho daño. Y las mentirosas que te dicen que su vida tras el parto y la crianza es de libro, porque siendo realistas… GUAPAS NO OS LO CREEIS NI VOSOTRAS.
    Así que me alegro de que lo saques, aunque sea escribiendo por aquí. No te guardes nada, aquí estamos muchas mamis que te comprendemos muchísimo, a las que nos puedes explicar (por aquí, por email o como se tercie y te vaya mejor). Pero sobretodo, para darte apoyo y animo.

    Un beso y un abrazo muy muy muy grande.

    • Las películas han hecho mucha pupa. Luego la hostia que te pegas es tremenda. Yo por lo menos en eso no he caido. Con el divorcio de mis padres me quedó claro que las relaciones perfectas no existen y que no son sanas. Y mira, aún así tienes tus bajones. Pero que no pasa nada, una relación de pareja no es como tu relación con tus padres o tus hijos. Siempre serás hija o madre. Pero con tu marido o mujer es otra historia. Hay que estar día a día.

  4. Que alegría leerte de nuevo y cuánta razón hija mía… creo que lo que tu sientes lo sentimos todas. El bebé, casa, trabajo y además ser mujer… por dios! Y lo más chungo es el no dormir, ver que aún no estás en tu peso pero además tampoco no haces nada, ni puedes. En fin, todas mis amigas me dicen que al final vuelves a ser tu, a tener tu espacio y tiempo. Esperaremos jeje

    • Si, muy lentamente pero poco a poco vas recuperando tu vida. No valoras lo que tienes hasta que lo pierdes. Yo no cambiaba nada de lo que tengo pero madre mía, dormir un poco mejor no estaría mal…

  5. Que alegria que hayas vuelto! Totalmente de acuerdo contigo! Hay q hacer malabares cada dia, y cada dia es diferente! Hay dias buenos y otros no tanto, pero merece la pena! La semana pasada, despues de q mi peke cumpliera los 9 meses, me dijeron mis amig@s q habia vuelto!!! Jajaja, si nunca me fui! Pero es q segun ellos “estaba rara, ausente, desde el embarazo y q me volvian a ver como la de siempre en ese momento!” Yo flipe, pero a lo mejor era cierto, el embarazo, que todo vaya bien, las preocupaciones x como sera, un bebe que no sabes como va a ser, el cansancio, el sueño, … Un todo! Pero ahora ya va empezando a andar, valbucea palabritas, una pekeña bicheja que da un poco de tregua y trankilidad al fin y al cabo! Jeje, es verdad, como tu, yo tb vuelvo a ser yo despues de una larga adaptacion! Y me encanta volver a poder leerte x aki! Besos guapa y paciencia! Es lo q nos toca!!!

    • Jajajaja si, cambias, es inevitable. Pero bueno, cambias a mejor no?? o eso espero. Ser madre te debería de sumar. No me gusta esas personas que cambian radical y ya no sabes más de ellas. Antes de ser madre eras muchas otras cosas y no se deberían de perder por el camino.

  6. Qué bueno volver a leerte Ana, y qué bien saber que no soy sólo yo, que un bebé te da la vida y te satura, a partes iguales, y que tus hormonas te ponen en contra de tu marido al menos 1-2 veces al mes. Será cuestión de tiempo que todo se normalice, o eso me llevo repitiendo yo estos 9 meses…
    Bienvenida otra vez, te extrañábamos!

    • Si, es que son taaaaantas cosas. A todo le sumas que estás a flor de piel y claro, es imposible que no te afecten las cosas mucho más. Todo se normalizará!!! hay que tener esperanza XDD

  7. Primero de todo, me alegro muchísimo que hayas vuelto a escribir. Se te echaba mucho de menos.

    Respecto a tu post, en fin… me veo tan súmamente reflejada en tus palabras que me asusta, y a la vez me tranquiliza xq eso significa que en el fondo, todas estamos igual, y que tooodo pasa.

    Mi pareja está muchísimo más que yo en casa, porque tiene un trabajo muy flexible. Hay días que llego y todo es fenomenal, soy feliz y soy consciente de ello, lo cual me hace levitar… Pero hay otros (muchos) que llego, la casa da pena, el perro suelta pelo,la niña marranea, él está a la defensiva por todo que ni nos reconocemos, que ni nos damos un beso al entrar porque entro y voy directo a ver a la peque… Me da hasta rabia que él pueda estar más con la niña que yo! Q chorrada, no? Estoy tan cansada, que hay pollo asegurado: ni que sea por desfogarme.

    Luego me siento mal. Porque él hace lo que puede, la niña es mi bebé, la casa… en fin… qué más da… y el pobre perro es el que se alegra más de verme cuando llego. Y empiezo a pensar que es mi culpa no currármelo más con él. Que quizás veo problemas en todo, y el problema está en mí… Pero cuando le empiezo a dar vueltas a la cabeza en la cama, me quedo dormida. Y quizás es eso, que necesitamos dormir. Sueño reparador. Porque ahora ya llevo una mochila de sueño tan grande que me he acostumbrado, pero al principio llegué a delirar. No es coña.

    Nadie dijo que fuera fácil. Y son días. Lo mejor que me ha pasado a mí, es compartir esas vivencias con un grupo de amigas q conocí en preparto, para darme cuenta que toooodas tenemos las mismas movidas.

    • Yo también le odiaria si estuviera más con él que yo, somo así de gilipollas. Piensa que él no tiene la culpa o que, es más, hay muchos que aunque pudieran no harían lo que hace él. Pasar tanto tiempo con ella es genial. La relación padre e hija es preciosa.

      A mí me falta eso, un grupo de mamis porque de mi entorno nadie tiene hijos. OS TENGO A VOSOTRAS!!!

  8. Hola Anita,

    He encontrado este post por casualidad y, aunque tiene varios meses, quería decirte que me siento totalmente identificada.

    Mi hijo tiene 9 meses y en este tiempo he vivido lo mejor y lo peor, constantemente me encuentro pasando de la felicidad extrema a una sensación de bajón. A veces me pregunto si seguirá siendo efecto de las hormonas….

    Con mi marido igual, nos está costando construir una relación de familia después de muchos años como pareja. Además, la familia tampoco ayuda mucho a ello ya que es fuente de continuas discusiones. Es muy estresante que todo el mundo opine sobre lo que haces con tu hijo.

    Encima y para mayor estrés, mi peque lleva un invierno malísimo con muchas bronquiolitis. Incluso ha estado ingresado en el hospital, lo que me lleva a querer protegerle más aún.

    Eso sí, a pesar de todo, es una experiencia maravillosa que no cambiaría para nada.

    Estaré atenta a tus próximos post. Me ha encantado cómo escribes!!!

    • Hola Euyinis. Diego igual, lleva dos meses que tela. Si no es una cosa es otro. Cuando creemos que está mejor otra vez con mocos y tos. Pero bueno, pronto llegará el buen tiempo y todo mejorará, o por lo menos esa parte.

      Y con tu marido pues lo que siempre digo, mientras sigáis luchando lo conseguiréis. La pareja no es como el hijo. Un hijo es para toda la vida… Ya me entiendes. Y ahora que solo tienes tiempo y fuerzas para tu hijo notas que flojea. Pero es solo una etapa, ya verás. Lo que no mata te hace más fuerte y en este caso es tal cual la frase.

      Un besito y ánimo porque ciertamente es precioso.

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