No es pais para madres

Guardería, ¿si o no?. Os cuento la opción que hemos decidido para Diego

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Cuando aún llevaba a Diego creciendo dentro de mí, tenía claras algunas ideas acerca de cómo me gustaría que fuera su educación. Al ser de diciembre, me apenaba muchísimo que empezara el colé tan pronto. Tendría dos años y medio. He decir que aún con 3 años me parece excesivo.

Yo pasé unos ratos increíbles con mis abuelos, sobre todo en verano. Cuando mis padres trabajan y no podían cuidarnos todo el día. Quería que Diego disfrutase de sus abuelos tanto o más que yo. Tampoco me gustaba la idea de llevarlo a la guarde. Creía que no le hacia falta en absoluto. Yo tuve que ir a guardería desde que tenía 4 meses, no tengo ningún trauma, recuerdo pasármelo en grande la verdad. Pero pensaba que como conmigo y con sus abuelos, con nadie.

Poco a poco me he ido dando cuenta, no de lo contrario, sino que las cosas no son tan fáciles. No puedo pretender que los abuelos eduquen como a mi me gustaría que lo hicieran, así de sencillo. No es justo y, sobre todo, es una batalla perdida. Ya me lo dijo mi cuñada, y lleva muchísima razón. Los abuelos no son los padres. No son una extensión nuestra ni tienen que ocupar nuestro lugar cuando no estemos. Ellos son abuelos, y ha de ser así.

Hay unas normas básicas, por el bien del niño, que hay que cumplir en todas las casas y no se deben de obviar, pero nada más.

Aquí, llegamos a punto, en el cuál no quiero ahondar, pero me vi en la necesidad de buscar alguna alternativa para, digamos, complementar la educación de Diego.

Me di cuenta también, para mi sorpresa, que no era obligatorio escolarizarlos hasta los seis años y a raíz de un comentario de mi madre que vio un anuncio acerca de varias escuelas alternativas en mi ciudad, me puse a indagar más acerca de todo estos temas.

En concreto, encontré dos escuelas. Una llevaba instaurada más tiempo que la otra pero ambas fundadas bajo la idea de que “hay vida más allá de lo tradicional”.

Una, la que llevaba más tiempo, es de pedagogía Wardolf, la otra era Montessori.

Me puse a informarme de ambas y me decanté, sobradamente, por la segunda. La primera nunca me terminó de convencer.

Ahora se ha puesto muy de moda la metodología de María Montessori, a pesar de que surgió hace ya un siglo. En otro post os hablaré algo más de ella para los que aún no la conozcáis pero para mi es más que una pedagogía, es un estilo de vida.

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Me encanta el hecho de “seguir al niño”. Cuando nació Diego, quería que andase antes que nadie, cogiese los juguetes rápido, comiese bien pronto. Todo como con prisas y sin pararme mucho a pensar en la verdadera necesidad suya. Siempre fui muy “cagaprisas”. Le compre de todo para estimulación temprana y lo único que conseguí es, creo que nada. Cuando me relajé fue cuando empecé a ver avances.

Montessori me ayudó a parar, a respirar hondo y a observar a mi hijo desde la distancia, a verle como un ser distinto a mi completamente válido y en constante crecimiento, tanto interno como externo. A ir avanzando según sus propios intereses y motivaciones.

Por ejemplo… Está siendo muy tardío en hablar. Por más que le nombramos las cosas, etc. Él es bueno en otras cosas y está como concentrado en ellas, para él el habla ha quedado como en un segundo plano, de momento. Pero le vuelven loco los interruptores, los encajables, apilables, las luces, etc. Destaca en psicomotricidad fina. Por lo que, desde que tenía casi año y medio, si tu le preguntabas algo tan simple como: ¿quieres agua?, te miraba al vacío como si con el no fuese, aunque tuviera sed. Pero si le decías: ¿la luz está apagada?, te miraba a la lámpara y, si efectivamente lo estaba, te iba a un interruptor y la encendía. Lo que le interesa pues lo aprende, lo que no pues ya lo hará. Hay que motivarle pero cada uno a su ritmo. Su padre no hablo hasta los dos años y medio, por lo visto, y desde entonces no ha parado.

A lo que iba, que me pierdo. Fuimos a ver la escuela y me encantó. Lleva un mes yendo dos horas y cada vez mejor. Un mes en el cual casi dos semanas la pasé con él dentro, viendo como trabajaban y como se envolvía Diego en ella.

A ver como sigue, pero mi intención es dejarle hasta los seis años que tendré que, por narices, buscar un cole al uso para él.

Veremos como va avanzando…

Y, sobre el eterno debate de si llevarlos a guardería o no, pues qué decirlos. Yo no soy ninguna experta y os vuelvo a repetir que a mi me tuvieron que llevar siendo muy bebé, mi hermano también fue y tenemos mucho apego por mis padres. No sé como nos ha podido afectar la verdad. O si realmente ha podido influir negativamente en algo.

Lo que sí creo que es cierto es que, si tienes otras opciones, sobre todo hasta los dos años, lo mejor es un ambiente lo más familiar posible para ellos. Pero esto es como todo. Depende de cada uno.

Pero, ¿qué hubiera hecho si no estuviera la opción que hemos encontrado para Diego?. Sinceramente, no lo sé, no lo quiero pensar. Creo que no lo hubiera llevado a guardería y lo hubiera apuntado horas sueltas a ludotecas, actividades en la biblioteca, etc. A saber…

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8 Comments

  1. Yo encontré una igual, aunque no tenía la opción de estar allí con él (me parece una gran idea)
    Pero al final me he mudado de ciudad y la única Montessori que he encontrado está en la otra punta de la ciudad, y las que tengo cerca no me gustan nada

    • ¡Qué pena! la verdad es que cuando ves algo que te gusta y luego ya no puedes acceder a ello… es una jodienda.

      ¿Y qué vas a hacer?

  2. Ni nos planteamos el dilema “guardería sí o no” xq trabajamos, y los abuelos también. Así que no tuvimos más cojones que pensar en una guardería para dejarla de 8,30 a 16,30h.

    Así que ya que iba a estar tantas horas… había que currarse la decisión. En el pueblo hay 2 “normales” y una Monterssori.

    Abril va a la guarde Montessori, una “Bressola” que les llaman en Catalunya. Tienen un jardín precioso, con un huerto, son clases súper reducidas, salen muchísimo a la naturaleza (vivo un poco por donde la Heidi jajaja), por dentro es totalmente acogedora, la mentalidad de las profes y la comunicación con los padres es fantástica.

    Estamos muy muy muy contentos. Abril va a su bola, aprende lo que quiere (que es lo que tiene que hacer), me da la sensación que la cuidan mucho y se siente como en casa. Está con otros niños lo cual, para mí, es básico. La veo relacionarse con ellos, y es más “ella” que nunca.

    No me arrepiento en absoluto de llevarla, va contenta y cuando llego a buscarla me coge de la mano y me enseña toooodo lo que ha hecho durante el día. Lo único que me jode son taaaaantassss horas… pero por lo demás, encanta que estoy. Qué suerte poder compartir esos momentos con Diego. Eso me da mucha pena no poder hacerlo yo.

    Da un poco de miedo salirse de lo convencional… me he oído varios comentarios por parte de amigas que las llevan a las “normales”, pero nada… contentísimos de nuestra decisión.

    Los niños son más tardíos en el habla, ni te ralles lo más mínimo. Yo preocupadísima xq Abril no andaba, y ahora corre como el viento.

    • No tenia ni idea Juliet, me alegro un montón. Que buena pinta tiene!!

      Cuando no te queda más opción y encuentras ese tipo de alternativas, la verdad es que es una maravilla. Diego va solo dos horas de momento, no hay prisa. Así estoy con él hasta que lo llevo, que son las diez. Así no se me hace tan largo hasta la tarde que lo vuelvo a ver. Cuando lo deje más tiempo, casi toda la mañana, quiero dejar de trabajar por las tardes. A ver qué pasa y si puedo hacer, que una cosa es lo que me gustaría y otra lo que se pueda.

      Un besote

  3. Si, aunque no lo parezca yo tengo la jornada reducida. Acabo a las 14,30h pero en Barcelona. Llego a casa a las 15,30h y aún sin comer! Pero resulta que es la hora en q Abril hace la siesta… así que, me hago la comida y como corriendo y la voy a buscar a las 16,30h, que ella ya se ha despertado y merendado.

    Mi vida es como una carrera, todo el puto día estresada fiiiiuuu… Me pregunto si en algún momento esto cambiará… pero luego, casi prefiero no pensarlo mucho para no deprimirme jajajajaja

    • Yo recojo a Diego más o menos igual, van los abuelos a la escuela, le dan de comer, se echa la siesta y ya luego voy yo. A veces me siento mal porque pasan muchas horas sin verlo, pero bueno. Es lo que hay, me gustaría recoger y que comiéramos juntos pero de momento imposible, no llego con el trabajo.

      Las cosas cambiarán, y echaremos de menos la época en la que nos necesitaban tanto, ya verás.

  4. Pues yo no tengo más remedio que guardería. Vivimos solos en una ciudad diferente a nuestros familiares y los dos trabajamos. Aunque yo me he cogido reducción de jornada trabajo 6 horas diarias mas 1 de los desplazamientos. Y las escuelas alternativas están tan lejos de casa que tendría que dejarle dos horas más de lo que lo tengo ahora.
    Y lo estamos llevando fatal, tanto el peque como yo

    • Diego lo ha estado llevando mal, y eso que es muy respetuosa, flexible etc, hasta hace unos días. Poco a poco, ellos también necesitan adaptarse. Hacemos lo que podemos. Yo ya te digo, desde los 4 meses en guardería y sigo hablando a mis padres XD

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