No es pais para madres

Mi Baja Voluntaria

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Diario personal (31 de enero de 2mil13)

Ya es oficial.

A las 19.00 del día de hoy salí por la puerta de mi empresa para no volver más. Al menos como empleada.

Me iba con la planta que compre para decorar mi mesa, al mes de incorporarme al trabajo.

Cuando fuimos a por ella estaba repleta de flores rojas. Flores que no le volvieron a salir. No he pretendido hacer una metáfora cursi con esto. Es lo que pasó literalmente.

Hemos llorado en la puerta, mi compañera y amiga. Y vuelvo a llorar ahora recordándolo.

Luego me he ido sola, a esperarle donde siempre quedamos para irnos casa y el camino ha sido un suplicio.

En una mano los apuntes y en otra la planta, sin flores, literalmente.

Los ojos se me iban nublando de las lágrimas que no llegaban a caer y yo intentaba andar mas rápido para poder llorar tranquilamente pero acompañada.

Una persona sola por la calle llorando queda bien en las películas. En la vida real da un poco de miedito.

Para colmo él aún no había llegado y yo no he aguantado más. La escena era un poco grotesca porque parecía que me habían dejado plantada ahí sola llorando en medio del lugar.

Después de diez eternos minutos ha aparecido y lo más gracioso de todo es que ya se me había pasado.

Y aquí estoy, en mi habitación, con Bon Iver de fondo para facilitar la lágrima y expectante a lo que pueda pasar. A lo que me deparara el futuro. Mi futuro, el que yo y solo yo me estoy labrando.

Con 6 millones de parados en España y yo firmo la baja voluntaria. Lo hago primero porque puedo, soy sincera.

No tengo a nada ni nadie que dependan de mí y sí mucha gente que me respalda en todos los sentidos.

Por esto y porque aspiro a un trabajo honesto que no tenga por qué ser fácil o sencillo, pero que pueda sentir orgullosa de él, he firmado hoy mi baja voluntaria.

Da mucho vértigo, pero es lo que debo hacer.

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