No es pais para madres

Mi parto IV. Bienvenido bebé

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Parte I

Parte II

Parto III

Tan pronto como el celador me estaba llevando a la sala me arrepentí. No podría volver a escuchar la misma historia. No podría volver a la habitación. No podía más. No aguantaría que me dijeran que aún seguía todo igual.

Después de explorarme una de las chicas se miraron la una a la otra le dijo “algo ha dilatado más” y pusieron cara de “buuuueno anda”. Creo que me pusieron por fin la epidural por pesada.

Cuando me lo dijeron seguía con los dolores pero me cambió tanto la cara que se tuvieron que reír.

Empezaron a llamar a la anestesista y me fueron preparando.

Una de las chicas me dio un papel y me dijo que me lo leyera y firmase para la epidural, le dije al instante que me diera un boli. No había nada que leer.

La enfermera que dijo que me pusiera en posición buda. No tenia ni idea de cómo era. Me dijo que me ayudaría si me daba alguna contracción a estarme quieta porque dolía menos.

Pude comprobar que así era y no le tire la zapatilla de Pac-man a la cabeza por no decírmelo antes porque estaba muy feliz.

No sentí apenas el pinchazo y el efecto fue casi inmediato.

Se me durmió más un lado que otro y me tuvieron que poner otra dosis.

Al rato vino Mi hombre y nos quedamos en la sala solos.

Pudimos dormir un buen rato y cuando desperté estaba una de las chicas sonriendo diciéndome que había intentado entrar para explorarme varias veces pero que me veía tan dormida que le había dado apuro.

Yo le agradecí enormemente que me hubiera dejado dormir porque lo necesitaba para recobrar algo de fuerzas. Era el sábado por la mañana y había entrado un jueves de madrugada y desde entonces no había dormido prácticamente nada.

Lo curioso fue que aquellas dos chicas que me estaban atendiendo, creo que eran ginecólogas por su dulzura (sarcasmo) se volvieron mucho más simpáticas.

O es que yo estaba más feliz que una perdiz con mis bajos dormidos o es que la gente aguanta bien poco a una parturienta rota de dolor. O quizás las dos cosas sean ciertas.

Me exploró y me dijo que estaba de cuatro centímetros. Me dijo que me había puesto algo de Oxitocina para que la epidural no parase el parto.

También me habían puesto antes Buscapina para reblandecer el cuello del útero.

Cambiaron de turno y apareció una matrona del siglo III con un curioso collar de perlas. Odiaba a los hombres y le soltó un par de borderías a un mi desolado marido.

También aparecieron de la nada dos ginecólogas residentes y una de ellas me dijo que me iba a explorar. Me comentó que estaba de cuatro centímetros lo que me acojonó por completo porque hacía ya unas horas que estaba de los mismo y temía que el parto no estuviera progresando. La misma chica le dijo a la otra que si quería mirar también.

Eso era el “coño de la bernarda”. Todo el mundo entraba. Vivan las infecciones.

Al rato vino de nuevo la matrona de Atapuerca y me dijo que me iba a mirar. Le dije que ya lo había hecho (estaba harta de que me explorasen) y me dijo que quería mirarlo ella.

Me dijo que estaba de nueve centímetros con un orgullo y satisfacción que ni el discurso de navidad del rey y que llevaba 30 años de matrona. Ya sería 300. Era tan mayor que temí que le dieran la jubilación en mitad del parto y se tuviera que ir corriendo.

Se notaba que sabía del tema pero era tan seca que no quería que fuera ella la que me atendiese.

Para mi sorpresa la matrona amiga de mi madre trabajaba esa misma tarde y se paso por la mañana para atenderme ella. Fue una alegría.

También atendió el parto de mi sobrina y me habían hablado maravillas de ella.

Por primera vez me sentí a gusto en ese frio hospital.

Seguía en la misma sala y la matrona (amiga de mi madre) me dijo que tocaba empujar.

Sentía las contracciones porque se me había despertado la parte derecha y no quisieron dormírmela por lo mismo. Así empujaría mejor por lo visto. ¡Qué monas ellas!

Empujamos juntas acostada del lado derecho, del izquierdo y boca arriba. Luego se fue y nos dejó empujando a Mi hombre y a mí.

Fue precioso, los dos solos empujando. Él notaba mi vagina cada vez más hinchada y aprendió a leer el monitor y a saber cuando me venia una.

Me avisaba y así me daba tiempo de coger impulso. Realmente no sabía si lo estaba haciendo bien pero la matrona de vez en cuando venia y me miraba y me decía que estaba bajando. Eso me animaba a seguir.

Mi hombre se animó de más y empezó a decirme “veeeeenga, vaaaaamos, uno, dos, uno dos” como si estuviéramos en una clase de aerobic y me salió del alma chillarle y decirle que se callase a lo que le acompañó las risas de las enfermeras y matronas al otro lado de la sala.

Los últimos empujones los hizo ella conmigo y ya me llevaron a otra sala donde estaba el potro.

Me costó mucho subirme con las piernas dormidas pero entre todos me ayudaron. El celador se puso las botas porque se me veían todas las tetas. Fue algo bochornoso pero bueno. Tiene que estar más que acostumbrado.

Una vez allí la matrona me aviso que tenía que empujar con todas mis fuerzas cuando me viniera una porque sino me iban a hacer daño ya que otra matrona o enfermera, no sé que era, me empujaría la tripa mientras.

Comenzó algo completamente salvaje y brutal. Mientras la mujer presionaba con fuerza mi tripa la matrona me chillaba que empujase y yo lo hacía hasta quedarme sin aliento. Me salían los chillidos desde lo más profundo de la garganta. No dolía pero era todo muy bestia.

Mi hombre estaba detrás mía, dándome besos en la cabeza y animándome.

Escuche como decía que estaba empujando regular porque estaba muy cansada.

Intente empujar mejor y escuche como decían “ahora si, ahora si”

Noté como se encajaba la cabeza y ahí solo tenía ganas de empujar y empujar.

Al siguiente pujo me dijo la matrona que mirase pero no tenía fuerzas.

De pronto vi como un bebé completamente rojo y con la cabeza llena de pelo y deformada subía por encima de mis piernas con los brazos extendidos y me lo colocaban encima.

“Mi bebé” me dije. Y puse mis mejillas junto a las suyas mientras escuchaba su respiración y quejidos. Estaba tan calentito y húmedo que me hubiera quedado horas así. Pero se lo llevaron a lavar enseguida.

Quizás no se lo llevaron enseguida pero me pareció así.

Recuerdo también que nada más terminar todo dije en voz alta que no era para tanto. No sé por qué lo dije pero me salió así en ese momento.

Mi parto me dolió y mucho pero dejadme que os diga algo: se olvida, increíblemente es así.

Las primeras semanas tienes el dolor grabado en la memoria con fuego pero van pasando los días y empiezas a recordar los momentos buenos del parto por encima de los malos.

Y de pronto te cuesta recordar lo duro que fue. Sabes que lo pasaste mal, que dolió pero te cuesta creerlo.

Y te ves después de dos meses pensando en que dentro de unos años le darás un hermanito y no tienes miedo de volver a pasar por lo mismo.

¿Cómo es el dolor? Pues yo no puedo decir que sea como el de regla, tampoco es que mis reglas fueran muy fuertes por lo que a lo mejor no puedo comparar.

Las contracciones empiezan como si te quemaran dentro del bajo vientre. Eso si se parece a las reglas. Luego sube de intensidad y empieza a ser dolor de huesos puro y duro. Sientes como se te abren, literalmente. Siento asustar pero es así.

Luego el dolor se te va por detrás de la espalda y ya te duele todo. Cuando está bajando de intensidad sientes como pequeñas explosiones o burbujas por toda esa zona y ya se paran.

Así las sentí yo.

Y por supuesto que compensa, pero no inmediatamente.

Sabéis que soy sincera y me siento mal por pensar así pero los primeros día me hacia la pregunta de si volvería a pasar lo que pasé por tenerle y me costaba decir que si. 

Pero te levantas un día y lo ves en su cunita sonriéndote porque sabe que lo vas a coger y le vas a dar mil besos y se te borra todo.

Recuerdo que leí muchos relatos sobre partos antes de pasar por el mío y en todos decían que cuando veían a sus bebés por primera vez ya se pasaba todo.

No fue mi caso.

Lo quise desde el principio sí pero ni punto de comparación a como lo quiero ahora.

Ahora si que no me importa no dormir más de dos o tres horas al día, no tener tiempo para mi, no saber lo que es comer algo recién hecho o caliente y un sin fin de cosas que jamás me imagine que fueran así.

Pero me da igual.

Quiero tranquilizar a todo el mundo que haya podido acojonar con mi relato y decir que Diego es la cosa más bonita e importante que he hecho en toda mi vida.

La maternidad es sencillamente preciosa y todo el proceso hasta llegar a ella merece la pena y la hace aún más especial.

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33 Comments

  1. OMG!!! Te hicieron la maniobra de kristeller??? Pero si está totalmente desaconsejado por la OMS!!

    Corroboro lo de que el dolor se olvida, el mal rato… Y es verdad que han de pasar unos cuantos días para que pase. En su momento dices que una y no más, pero luego cambia.

    Yo creo que a todas les dan una clase especial de “trato” con las parturientas….

    Lo mejor de todo este relato es que se hizo de rogar, pero porque lo bueno se hace esperar y ahora ya estáis felices en casa.

    • Yo tampoco entiendo por qué me lo hicieron la verdad, no iba el parto mal como para utilizar ese método, o eso creia yo vamos… estaba empujando más o menos bien y el bebé salía sin problemas. En fin… Hacen con nosotras lo que quieren

  2. Madre mia! Pues si dices que todo se pasa, y se olvida, como lo dicen las demás…me lo tendré que creer, pero miedito da…y del gordo!
    Aunque también me puedo imaginar que al ver esa carita todo ha merecido la pena :-)
    Un besote y feliz semana

  3. si que es cierto que todo se olvida. Desgraciadamente siempre hay algún borde para amargarte los ratos en los que estás dolorida, pero de todo tiene que haber…
    Yo me olvidé de los dolores en cuanto vi a la bebita, no fueron tantos días como tu, solo unas horas, y aunque en ese momento me quería arrancar los ovarios, ahora mismo firmaba por otro parto así!
    genial la crónica del parto, besos!

    • Gracias!! pues si hubiera sido igual pero más corto lo hubiera recordado de otra manera. Los dolores fueron malos pero el estrés psicológico de no saber cuando iba a acabar todo fue casi que peor.

      Un besito

  4. Hoy lo pensaba… Hasta ahora no lo había pensado mucho, porque tenía en la cabeza otras preocupaciones. Pero se va acercando el momento… y tu relato Parte II me hizo darle vueltas a la cabeza.

    Cada parto es un mundo, cada niño, cada hospital, cada matrona… en fin. Cada uno tiene su historia. Me muero de intriga por saber cómo va a ser la mía, y a la vez me aterra que llegue el día.

    Al final lo importante es lo importante: Diego está bien, tú estás bien. Y el parto es eso, una historia.

    • Yo estaba igual que tú antes de parir, me imaginaba mi parto de mil y una manera y al final nada que ver de cómo lo pensé. Ya me contarás!!

  5. Desde luego que ser mama es tan especial que faltan palabras para describirlo, todo vale la pena. Todo.Pero por favor dime que hospital es porque me parecen que se esta poniendo dd moda contratar veterinarios para atender partos. Salvajada. No es el primer parto con practicas no muy aconsejadas que leo, hay de peores. Estamos en el 2014 por favor!! Felicidades guapa! Por encima de todo eres una campeona. Yo repito en agosto, upss

    • Pues no me he parado a pensarlo hasta que me lo estáis diciendo vosotras. No entiendo por qué me lo hicieron la verdad. Muchas suerte en agosto!!!

  6. Jo nena, cuánta exploración! No me extraña que acabases harta además de agotada…Pero sí, con el tiempo sólo queda lo bueno. 😀 Enhorabuena!!
    Muas!

  7. Lo calentita que estaba mi bichilla cuando me la dieron en el paritorio es uno de los mejores recuerdos que guardo. Que la maternidad, a la larga, compensa no lo pongo en duda pero ahora en pleno post parto esa fase aún la tengo que vivir porque de momento todo es esclavitud ¡y sonrisas de bebé impagables!

    • Estás en plena fase, cómo yo. Empieza a compesar ahora pero madre mía verdad?? yo mira que leí y leí sobre la maternidad pero nada te prepara para esto. Es muy sacrificado pero bueno, la verdad es que empiezo a estar encantada.

      Un besazo y mucho ánimo!! quién dijo miedo?

  8. Hola corazón! Entro una milésima de segundo para decirte q te sigo leyendo aunque no t comente… Normalmente lo hago desde el mòbil y haciendo malabares con la mano izquierda… Pronto te cuento mi super parto doble- doble(cuando se independizen los mellis). Me he meado de risa con tu relato…. Un beso guapa!

    • Hola cosita!! deseando estoy de leer ese parto, y si quieres hasta te lo publico!! me encataría daros voz.

      Un besazo y espero que todo vaya fenomenal con tus gorditos.

  9. A mi me faltan ocho semanas para el parto (aproximadas, ya sabéis) y se me han caído lágrimas como croquetas leyéndote! Tengo unas ganas!!! Me alegro de que los dos estéis bien

    • Jeje, no sabes como te entiendo, las últimas semanas se hace eteeeernas pero todo llega, aprovecha ahora para descansar. Me decían mucho eso y lo hice, ahora me arrepiento de no haberlo hecho más XD

  10. Te hicieron una maniobra de kristeller. A mi tb me la hicieron cn mi primera hija. Esta desaconsejada por la OMS y prohibida en muchos paises por provocar fuertes y graves hemorragias, dislocaciones de hombros en bebes etc…
    El parto es un momento precioso y tenemos la suerte de que nuestra mente olvida el dolor y el mal rato, pero cierto es que en muchos hospitales y muchos “profesionsles” tratan nuestro cuerpo y nuestro parto como si fuerams animales y a eso se le llama violencia obstetrica!
    Lo siento, ske me indigna seguir viendo casos cmo estos sabiendo lo bonito y feliz q puede ser un parto para una mujer…
    Nuestros bebes lo curan todo!! Los principios son chungos pero poco a poco todo se pone en su sitio, ya veras.
    Un besazoo guapa

    • La verdad es que perdí mucha sangre, ya os contaré el post parto. Pues no sé por qué me lo hicieron la verdad. Vete tu a saber…

  11. Ay nena, he reído con lo de cuando le gritaste a tu pariento, me he emocionado… me ha pasado de todo durante el post era para ver mis caras jejeje madre mía no han sido todo rosas (sobretodo lo de la señora que te hizo la maniobra de Kristeller, pobreee) pero ya tienes a ese cuerpecito ser de tu ser a tu lado y aviso, cada día se quieren más!! muchísimo amor para vosotros y disfrutad cada momento, un besazo enorme de la tita italiana

    • Hola tita, me alegro que te haya gustado. Fue duro pero de verdad que ya me cuesta recordarlo así, es muy curioso. Cada día se les quiere más, cada segundo, es increible!!

      Un mega beso preciosa

  12. Y te entiendo tanto…maldito Kristeller y su maniobra que te sacan los ojos pero bueno oigaaaa Diego quería quedarse dentro de su mamita.
    Y corroboro ¡duelen como se te abren los huesos! Lo describiste tal cual…

    Acojonar? pues mejor saber y leer a esperar que todo sea rosita 😛
    Un besote desmadroso

  13. Ains, no sabes cómo te entiendo!! El parto y el post parto son muy muy duros y nadie te lo cuenta. Parece que tiene que ser todo de color de rosa y para nada es así. Estás agotada, súper dolorida, con las hormas a flor de piel… Y no, cuando ves la cara del bebé no se te pasa todo. Y encima te sientes mal porque se supone que tiene que ser así y que si tú te sientes diferente, rara, incluso un poco mal, eres un ser horrible. Ser madre es lo más maravilloso que le puede pasar a una mujer, pero es un proceso que lleva su tiempo y al que hay que adaptarse. Al principio los sentimientos son más bien animales, como un instinto de protección y ternura brutal. Pero el amor de verdad, el amor de madre, nace ahí y va creciendo y creciendo y creciendo hasta el infinito. Antes de ser mamá pensaba que era imposible que la gente que adoptaba niños los quisiese igual que los padres que los tienen “naturales”, y tras la maternidad tengo absolutamente claro que estaba equivocada, y precisamente por lo que he dicho tiene que dar absolutamente igual natural que adoptado. A mí me falta menos de un mes para tener al segundo y me muero ya por tenerlo conmigo. Felicidades!!

    • Hola Montse, pienso igual que tú. De hecho me encataría adoptar pero no creo que ocurra nunca :(

      Mucho ánimo que ya te queda poquito, ya me contarás qué tal.

      Un besazo

  14. Uy, pues te había dejado mi comentario pero no lo veo, supongo que no lo enviaría bien. Te contaba que se me saltaron las lagrimillas de felicidad leyéndote, porque aunque se ve que no fue nada fácil, al final compensa cuando ves a tu nene y te lo ponen calentito y berreando en tus brazos.

    Al mio ahora le falta un mes para salir y mientras te escribo juega al fútbol con mi ombligo, y eso hace que por mucho que tema al parto, las ganas por verlo sean más fuertes que mi miedo. Y por supuesto, tu relato, también me ha animado bastante, porque veo que al final podemos ser más fuertes de lo que nosotras mismas creemos.

    Le comenté a mi madre tu relato, y me ha confesado, (esto sí que ha sido revelador) que de mi parto le hicieron lo mismo que a ti y que estuvo casi 48 horas de parto… No tenía ni idea de eso porque mi madre es muy reservada para sus cosas, pero fíjate que fui su cuarta hija, y su parto más complicado. Aún así, la pobre mujer no me guarda rencor… Si es que las mamás son grandes :)

    • Mi madre tuvo el mismo parto que yo pero sin epidural, ese fue el de mi hermano pero dice que con el mío fue más rápido pero más doloroso.

      Las mamás son increibles, te darás cuenta cuando tengas al gordi y sobre todo cuando pases el primer mes que es el más durillo. Te sentirás poderosa y es que mas muejeres somos la leche!!

  15. Me alegro un montón de que por fin tengas a Diego en brazos y estés disfrutando tanto de tu recién estrenada maternidad. Del parto, pues hija, te podría decir mucho… Cuánto trabajo queda por delante para que dejen de tratarnos a las parturientas como vacas.
    Un besote y a criar a ese bebé precioso :)

    • La verdad es que cómo no leí sobre cómo tenía que ser los partos no me planteo las cosas negativas que tuvo el mío, sospecho que muchas pero bueno. Al final salió todo bien que es lo que importa no? o eso hay que pensar :)

      Un besico

  16. Te he descubierto hoy.
    Llevo unas 2 horas leyendo tus posts en el mejor de los desórdenes.
    He llorado, me he reído, me he sentido identificada…
    …Y ahora te confieso que, sobre todo, estoy acojonada. o_O

    Enhorabuena, por tu post, por tu maternidad, y por tus valientes ovarios.

    Brubru.

    • Deduzco que estás a puntito de parir jajajaja

      No te voy a decir que no te preocupes, que no va a doler, que todo va a ser genial, que ya verás, que bla bla bla bla bla.

      En pocas palabras: va a ser increíble!!! y acojonará siempre por lo que ni lo pienses. Yo estoy más que agotada y pienso en volver a pasar por lo mismo y se me dibuja una sonrisa en la cara que es “pá matarme” por lo que te puedes hacer una idea del grado de locura al que te expones al ser mami.

      Ya me contarás…

  17. Madre de Dios, vaya parto, muy parecido al mío. De hecho a mí en mi hospital no me vuelven a tocar, me voy a otro. ¿En qué hospital diste a luz?

    Te separaron muchas veces de tu pareja de manera innecesaria, te hablaron medio mal, no te permitieron moverte en algunos momentos, te hicieron una kristeller…

    Casi todo lo que te hicieron me parece una aberración y veo mucha violencia obstétrica por todos los lados; sin embargo, lo cuentas con acritud. Si quieres, puedes leer mi parto aquí: http://elpartoesnuestro.net/relatos/parto-en-el-hospital-universitario-de-guadalajara , verás como en mi relato hay más rencor, jajaja.

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